07/06/2020
El Programa de Violencias y Géneros de la UNSE
Presentan el informe "Violencias y Desigualdades de Género en tiempos de COVID-19. Reflexiones sobre nuestra Universidad"
En su segundo aniversario, el equipo comparte los resultados de su investigación.

El 7 de junio del 2018, la creación Programa Géneros y Violencias de la UNSE (PGyV), era aprobada por unanimidad por el Honorable Consejo Superior de esta Universidad, en una sala colmada de consejeros/as, directivos/as, agrupaciones y estudiantes. Exactamente un año más tarde, en el mismo recinto y con el mismo convencimiento de que hacía falta seguir apoyando una transformación social desde la perspectiva de género, el Área festejó su primer aniversario con la aprobación de la Adhesión Institucional a la Ley Micaela.
Hoy el contexto es otro. Las celebraciones invitan al planteo de propuestas reflexivas que lleven a repensar las prácticas como sociedad y como comunidad universitaria. Por eso, como parte de las acciones enmarcadas en el 2° Aniversario del PGyV se lanza el informe “Violencias y Desigualdades de Género en tiempos de COVID-19. Reflexiones sobre nuestra Universidad”. El mismo tiene la finalidad de compartir los resultados del relevamiento realizado, previamente por el PGyV, mediante una encuesta digital, que aborda las situaciones de violencias y desigualdades de género a mujeres de nuestra comunidad universitaria, durante la pandemia.
Las autoras son: Mg. Rosa Isac, Abog. Cecilia Tamer, Johana Lacour, Dra. Virginia Palazzi, todas integrantes del PGyV, con la colaboración de la Dra. Cecilia Canevari (INDES- CONICET – FHCSyS UNSE) y el Lic. Aldo Heredia (FHCSyS UNSE).
En su introducción, el informe indica que “la velocidad en el agravamiento de la situación del COVID-19, a escala internacional, requirió desde el Estado Nacional la adopción de medidas inmediatas como el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) para todo el país. Las universidades han ido sumándose a la medida de modo autónomo y con características y alcances específicos. En este sentido, la UNSE ha adherido a la medida tempranamente, días antes del inicio del ciclo lectivo, en consonancia con la provincia”.
Se desprende de las reflexiones que la virtualidad se ha implementado para todas las tareas, tanto administrativas como académicas y ello ha significado para toda la comunidad universitaria implicancias en relación al traslado del trabajo y/o estudio al entorno de sus hogares. “Entendemos que las implicaciones del ASPO no son iguales en términos de género. Así es que, nos propusimos conocer cómo estaban atravesando el aislamiento las mujeres de todos los estamentos de la UNSE, teniendo en cuenta dimensiones referidas a las condiciones en las que se encuentran durante el aislamiento, en un contexto donde las violencias de género no solamente han aumentado sino que también han cobrado fuerza y se han reconfigurado encontrando en la virtualidad nuevos modos de operar”, dijeron desde el equipo.
Y agregaron que, en la encuesta “también se consideraron la situación laboral y las consecuencias -en términos de sobrecarga- de la ruptura de la red de cuidados que las mujeres construyen para poder sostener sus responsabilidades y el trabajo destinado a la reproducción cotidiana familiar.”
Algunas aproximaciones en este sentido indican, según los resultados de la encuesta, que “el 29,9% de las mujeres entrevistadas conocían a alguien que estaba atravesando situaciones de violencia, incluidas las violencias de género digital, en el contexto del ASPO”.
Al mismo tiempo, “de ese total el 35,9% desconocían si las víctimas habían pedido ayuda. Otro dato importante es el que hace referencia a la pertenencia institucional (o no) del agresor/a. Respecto a esto 28 de las respuestas afirmaron que el/a victimario/a sí pertenece a la comunidad universitaria”.
Por otro lado, los resultados muestran que “las condiciones de las mujeres en sus vidas cotidianas y las desigualdades sociales, económicas y de género se han profundizado durante el ASPO”. En este sentido, la investigación expresa que el 80,9% de las integrantes de la comunidad universitaria que participó de la encuesta, sienten que las tareas domésticas se superponen (o interfieren) con su vida laboral y/o sus estudios, de las cuales el 41,7% lo perciben de manera constante o muy frecuente. Además, al ser consultadas por la sensación de sobrecarga, el 98% respondió afirmativamente.
“Esta crisis que atravesamos, profundiza las condiciones previas de desigualdades en la vida de las mujeres y los grupos vulnerados, trayendo consecuencias a mediano y largo plazo, que como universidad son necesarias atender con sensibilidad, enfatizaron.
Asimismo, desde el PGyV indicaron: “Tenemos la certeza de que a través del trabajo articulado, que tiene ya su camino recorrido, podremos transformar nuestra universidad de una manera justa. Y justicia es, en clave feminista, que la UNSE se consolide desde una institucionalidad libre violencias y discriminaciones”, concluyó la coordinadora del Programa Rosa Isac.
Lee el informe completo, aquí