
“Don Emilio Godoy”, una persona que se volvió “Institución” en la Institución.
La comunidad universitaria despide a “Don Emilio”, “Don Emilio Godoy”, formas de nombrar que quedarán por siempre entre los muros de la Unse, en los pasillos, en el hall de entrada, pero, sobre todo, en el corazón, pensamiento y recuerdo de quienes vieron a la Unse en él y a él en la Unse.
Viernes 18 de junio del 2021
Poseedor de anécdotas únicas, de amabilidad incomparable, de presencia imposible de no identificar, con años de trabajo en Rectorado y en la FHCSyS, Don Emilio Godoy, supo cosechar en vida el reconocimiento de toda la comunidad universitaria, a tal punto de que la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud, impuso su nombre, “Héctor Emilio Godoy” al hall de entrada de la unidad académica en mención. Reconocimientos como estos supieron emocionar a Don Emilio, quien cosechó el cariño de alumnos de la Unse, quienes incluso se organizaron para regalarle una computadora, cuando la suya le fue sustraída de su lugar de trabajo.


Don Emilio, con más de 40 años entregados a la Unse, supo manifestar: “soy un agradecido de la Universidad y quiero devolverle a la Universidad todo lo que hemos recibido. Este trabajo que hago es una forma de devolver todo lo que la Unse me dio”.

Con todas las condiciones para disfrutar de una vida “en casa”, Don Emilio decidió seguir transitando los pasillos de la Unse, de la FHCSyS. “Conversar con los jóvenes todos los días me mantiene bien, mentalmente, y el trasladarme en bicicleta de la casa al trabajo y del trabajo a la casa me ayuda a mantenerme físicamente”, sostuvo en una entrevista realizada en los estudios de Radio Universidad.
Querido y respetado, por todos y cada uno de los claustros, autoridades e incluso personas ajenas a la Unse, Don Emilio señaló como los principios rectores de su vida el “trabajar todos los días, ser responsable, no fallar nunca, estar siempre presente ya sea física o virtualmente”
Impulsó acciones como el ciclismo universitario en 1985, grupo que hoy cuenta con casi 150 socios activos. Esta actividad le brindo varias posibilidades de intercambio, Él recuerda el viaje a Chile, donde fue designado para izar la bandera argentina, anécdota que recordó con entusiasmo.

Su relación estrecha con el mundo de la Educación Universitaria y el contacto con los ingresantes que año a año ingresan por primera vez a las aulas de la Unse, le otorgó la capacidad de reflexión, a tal punto que supo manifestar su aspiración a una sociedad de “jóvenes que ingresen a la universidad con conocimientos más sólidos”, y para ello, propuso como camino posible para conseguirlo, el vínculo temprano entre la universidad y los alumnos mientras transitan la educación secundaria. “El vínculo debe darse desde el 4º año, porque en 5º año, los chicos ocupan su cabeza con las camperas, la fiesta, el viaje de egresado, entonces no tienen tiempo para pensar en una carrera”.
Participó de un voluntariado creado en 2004 con el objetivo de trasladarse a los barrios periféricos de la ciudad y a ciudades del interior de la provincia, para acercarles información acerca de la oferta académica de la Unse.

Habló acerca de las diferencias entre las personas refiriendo que “las diferencias existirán siempre, algunos pensarán que es discriminación, pero no es así, es la manera en que cada uno se maneja, porque se siente más cómodo en algunos grupos que con otros. Somos demasiados para pensar todos igual”
La Unse hoy despide a una persona que se volvió “institución” en la institución, despide con hondo pesar a “Don Emilio”, “Don Emilio Godoy”, formas de nombrar que quedarán por siempre entre los muros de la Unse, en los pasillos, en el hall de entrada, pero, sobre todo, en el corazón, pensamiento y recuerdo de quienes vieron a la Unse en él y a él en la Unse.