
Entrevista
Lucas Cosci: "Lo único que vale es la lectura por placer"
El coordinador de Edunse habló sobre el oficio de escritor, el hábito de la lectura y los 10 años que la Edunse cumple el próximo 12 de julio.
Viernes 8 de julio de 2022
Lucas Cosci es escritor y hoy coordina la editorial de la Universidad Nacional de Santiago del Estero (Edunse). Para charlar eligió la recientemente inaugurada librería, Punto Edunse, que además es un lugar de encuentro y de diálogo abierto.
Rodeado de libros, autores y saberes, habló de su oficio de escritor, su función como coordinador y los 10 años que la editorial cumple el próximo 12 de julio.
Escribió tres novelas, dos libros de cuentos y un estudio sobre un autor. Algunos de ellos fueron publicados por Edunse, experiencia que le permitió vivir el proceso de edición y publicación desde otro rol. En un diálogo distendido, se presentó como doctor en Filosofía, profesor en distintos ámbitos de esa materia y, con una amplia sonrisa, se declaró escritor de oficio. Hoy tiene el desafío, junto a su equipo, de dejar huella en la editorial de la UNSE que, con más de 40 títulos publicados en diversas colecciones, tiene una marcada presencia entre los santiagueños que escriben y que leen.
- ¿Es fácil o difícil ser escritor?
Ni lo uno ni lo otro, como todo oficio, se aprende. La gente cree que es una obra milagrosa, de talento, de genialidad, pero es un oficio que se aprende. Como todo oficio lleva tiempo y esfuerzo, pero nada que alguien con voluntad o vocación no lo pueda hacer, todo depende de cuánto le dedicamos. Hay muchos escritores aficionados, que escriben poco porque se dan poco tiempo para producir, no se dan la oportunidad de desarrollarse como escritor.
- ¿Para escribir tienes que haber leído mucho?
Para escribir tienes que haber leído, no sé si mucho, pero tienes que estar familiarizado con cierta literatura, sino es como querer aprender a hablar un idioma sin escucharlo, sin comprenderlo ni conocerlo. De ahí cuanto se lea, no lo sé, pero mientras más se lea siempre será mejor. Los grandes escritores han sido ávidos y sistemáticos lectores, pero es materia discutible.
-Y, ¿tienes que haber leído algunos libros en especial, obligatorios?
Me encanta esa pregunta porque va contra lugares comunes. No hay libros, para mí por lo menos, que sean obligatorios. Lo único que vale es la lectura por placer, con pasión. La presión que se les pone a los jóvenes y a los chicos de leer, a la larga es perjudicial, porque quita lo mejor de la lectura que es el placer, el goce de la lectura, el goce de lo que se lee. Uno tiene que leer lo que goce y en la medida que produzca goce. Eso es lo que genera crecimiento, sino es como cumplir una tarea escolar, formativa. Cuando uno es joven y se queda una noche en la casa en vez de salir porque no ha podido dejar la lectura que tenía, eso es goce, es crecer como lector y determina nuestra subjetividad. Yo a cualquier lector le digo, si no le gusta un libro, está autorizado en dejar de leerlo.
-¿Es necesaria una educación formal como escritor para escribir bien?
Todo lo formal se lo aprende, con la lectura y con la práctica. Ensayo y error. La gente cree que un escritor escribe bien de una vez y no es así. Un buen libro es el resultado de muchos esfuerzos uno encima de otros, porque uno siempre está escribiendo, revisando. Es un rehacer permanente hasta que se llega a una versión que nos deje medianamente conformes. Nunca vamos a estar del todo conformes con la versión de un texto.
- ¿Qué pasa cuando a alguien no le gusta tu libro?
En este medio santiagueño se tiene que aprender a escuchar las opiniones porque normalmente no te dicen cuando no les gusta. Son muy pocos los que van a fundamentarte una crítica. Pero, entre las palabras que te dicen, generalmente te das cuenta si lo ha leído con gusto al libro o no. Si te quedas con las opiniones no alcanza, todos aplauden en general. Es una cosa muy santiagueña, que no la veo mal, es parte de nuestra cordialidad. Pero te equivocas si tomas en serio todas las opiniones como vienen.

- ¿Cómo editas un libro?
El trabajo no es mío, es de toda una editorial, que tiene que generar distintos filtros que deben estar despersonalizados. El primer filtro es valorar si la obra presentada es acorde al perfil de la editorial. Para cada publicación se busca un experto en la temática y se usa un sistema que se llama “doble ciego”, donde el evaluador no conoce la identidad del autor y viceversa. Aquí se apunta a la valoración del contenido. A Edunse llegan muchos libros técnicos, científicos, y hay que asegurarnos que el tratamiento del tema tenga el rigor, la consistencia metodológica y todo lo que requiera de ese tema. A quien se le entrega la lectura debe ser de fuera de la universidad, quien será el que emita un informe. Si es desfavorable, no se publica.
- ¿Cuál es el criterio que utiliza EDUNSE para saber si es un libro a publicar?
Las editoriales universitarias no tenemos un criterio comercial en la decisión de que publicar. Está en nuestra naturaleza ser agentes de distribución de la palabra impresa, darle el lugar a propuestas que potencialmente no van a encontrar un editor, porque quizá no son muy vendibles. Aquí tenemos muchos libros que son muy técnicos y específicos, que son resultados de investigaciones y que las personas comunes que no están en ese campo disciplinar nunca lo van a leer, pero sí lo harán especialistas, que son pocos. Pero hay que editar este material porque es necesario que quede documentado y al alcance de otros investigadores, que no se pierda el conocimiento.
- ¿Cómo acompañaste estos 10 años de Edunse?
He acompañado este camino desde distintos roles. Primero he sido autor y ahora estoy como coordinador. En la primera, al frente de la editorial estaba Ester Azubel y como en todo comienzo estaba todo por hacer: había que armar equipos, definir estilos de diseño, tipografías, colecciones y demás. Luego, la editorial empezó a tener un ritmo de publicación más intenso y la comunidad la fue conociendo como una editorial que publica con calidad y seriedad.
- ¿Cuáles son las metas para esta etapa?
La primera meta es intensificar el ritmo de producción y el volumen de la producción. También apuntamos a diversificarla, porque, aunque es diversa queremos alcanzar otros temas. Otro de los horizontes de Edunse sería ampliar y diversificar los canales de venta. Es uno de los problemas que tenemos las editoriales universitarias que, al no ser comerciales, no estamos en circuitos masivos, entonces tenemos que generarlos.
Es importante hacer crecer nuestra red de distribución. Nuestro interés no solo es la venta, la idea es hacerlo circular, que lo conozcan al autor. Apoyamos toda estrategia porque nuestro objetivo es que circule el conocimiento.

- ¿Cualquiera puede hacer una propuesta?
La propuesta siempre es bienvenida, no importa de donde venga, es decir, no tiene que ser exclusivamente de la UNSE o de Santiago, de hecho, tenemos autores de todo el país.
- Como lector, ¿qué libro de Edunse recomendarías?
Si tuviera que recomendar un libro a un lector que no busca nada específico o técnico, le recomendaría la colección “Literaturas”, que tiene varios géneros, como poesía, cuentos, novelas. O la colección “Convergencias”, que, si bien son específicos, son producciones más personales y se dejan leer. Incluso, Santiago del Estero está presente de manera transversal en muchas de las producciones, como libros de cultura, política, literatura, así que hay mucho para elegir.
- ¿Cómo camina EDUNSE hacia los 50 años de la UNSE?
Camina con mucha alegría de ser parte de esos 50 años. Porque, aunque somos una editorial joven, en relación a nuestras editoriales hermanas el crecimiento ha sido grande y sostenido, en cantidad de libros editados y en cumplimiento de objetivos.